sábado, 1 de septiembre de 2012

EL PRINCIPITO. ANTOINE DE SAINT EXUPÉRY. FILATELIA.




No recuerdo muy bien, creo que cuando estaba en séptimo grado o tal vez en primer año de secundaria -entre 1973 y 1974- el libro "El Principito" llegó a mis manos. Tengo un vago recuerdo de una mañana soleada de domingo en el patio de canteros con flores y caminitos de pequeñas y recortadas piedras  rojas de mi escuela, -en donde por aquel entonces saludábams a la bandera-, estábamos reunidas leyendo y analizando los capítulos que podíamos según el horario dispuesto. Así cada domingo hasta finalizar su lectura. Por supuesto que lo releía en casa, y también lo fui haciendo en distintos momentos de mi vida con interpretaciones distintas.

Junto a mis amigas del Colegio también fuimos a ver la película "El Principito" en horario de cine familiar, el cine de las 17 hs. de un sábado o domingo. Esa tarde fuimos muchas, las más amigas y las no tanto. Fue buena la oportunidad ya que así el grupo de las más amigas se amplió y con el tiempo fuimos consolidándonos como grupo.

La canción "LE PETIT PRINCE" de Gérard Lenorman, también nos acompañó.

Fue uno de esos momentos únicos vividos un poco como transición entre la infancia y la adolescencia.



EL PRINCIPITO
de Antoine de Saint-Exupéry




La dedicatoria del libro nos ofrece una clave de lectura: "A León Werth. Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta  persona grande puede comprender  todo, hasta los libros para chicos. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en París, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo.Todas las personas grandes han sido niños, antes, aunque pocas lo recuerden. Corrijo pues mi dedicatoria: A León Werth, cuando era niño".





Poco tiempo atrás el escritor había dedicado "Carta a un rehén" a este mismo amigo. En la dedicatoria escribió; "Aquel a quien hoy recuerdo tiene 50 años, está enfermo y es... judío".

Era en plena guerra, León Werth estaba en un campo de concentración nazi y Saint Exupéry vivía voluntariamente exiliado de su Francia, en Nueva York.





Una vez terminado el libro, todos, lo quieran o no, sentirán que "este hombrecito enteramente extraordinario" ha despertado al niño que se adormecía en ellos, que habían olvidado, o que la vida había sofocado. (Revista Ciudad Nueva).

























ANTOINE DE SAINT EXUPÉRY




Lyon, 29 de junio de 1900 - Mar Mediterráneo cerca de la costa de Marsella, 31 de julio de 1944.

Su pasión por el vuelo le brindó la inspiración necesaria para escribir historias maravillosas, que nos remiten a la aventura de viajes increibles por tierras deshabitadas y extrañas. No importaba si había que cruzar el Océano Atlántico o la Cordillera de los Andes en aviones precarios que casi no poseían instrumental.
La escritura, su otra pasión, nos dejó entrever un hombre sensible que soñaba y reflexionaba sobre los temas trascendentes de la existencia humana. La amistad, el amor, la muerte, el desarraigo...

Su paso por nuestro país.
El 12 de octubre de 1929 Saint Exupéry llega a Buenos Aires como director de la empresa Aeropostale S.A. Entre sus objetivos buscaba poner en marcha el corredor aéreo a Comodoro Rivadavia y estudiar la prolongación hasta Río Gallegos, llegando inclusive hasta Punta Arenas.

El 1º de noviembre del mismo año parte hacia Comodoro Rivadavia el primer correo oficial se la "Aeropostale".





Piloteando un robusto Late-25 y sin más asistencia que un altímetro, un velocímetro y una brújula, Saint Exupéry arriba a Bahía Blanca, primer eslabón de un rosario de ciudades patagónicas que incluirían San Antonio Oeste, Trelew y como última escala Comodoro Rivadavia. Más tarde se sumarían otras regiones al itinerario.

No obstante la intensa actividad como piloto postal Saint Exupéry no olvidaba su vocación de escritor.

Dedicaba sus horas libres a la redacción de la novela "Vuelo Nocturno", basada en las propias experiencias de vuelos por la Patagonia.

El 7 de abril de 1930 recibe las insignias de Caballero de la Legión de Honor en la Embajada de Francia en Buenos Aires por haber contribuido al impulso de la aviación comercial. A principios de 1931 nuestro anfitrión volvería a Francia para contraer matrimonio con Consuelo Soucin a quien conociera en Buenos Aires.

Un día de 1944 partió en misión de guerra y nunca más se supo de él. (Diario Popurrí Porteño,  Nº 4-Junio de 2000).




Publicaciones y Ediciones Salamandra S.A., 2009

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